Comprar tu primera vivienda o ser inversionista, ¿qué te hace más sentido y por qué? Sigamos leyendo y lo veremos.
La inversión inmobiliaria es un concepto difícil de digerir por la mayoría de las personas que se enfrentan a esto. La inversión misma es, en muchos casos, tabú para la comunidad adulta. Pensar que vas a pagar dinero mes a mes por algo que quizá no vas a ver en un par de meses o quizás años no es cosa que se pueda asimilar tranquilamente sin tener nociones básicas de finanzas.
Al momento de alcanzar la edad adulta, siempre tenemos cosas en común en nuestra mente, casa propia y auto. No es solo porque nos gusta o queremos pasear por todos lados o vivir como nos dé la gana. Esto va más por algo psicológico, lo que estas inversiones nos suponen es libertad.
Qué seríamos nosotros sin libertad, ¿cierto? Pues, tener casa propia es un símbolo de libertad pura y dura; ni hablar de tener auto o motocicleta. Por eso, la inversión inmobiliaria es, en muchos casos, difícil de asimilar. ¿Voy a endeudarme para comprar la casa o la vivienda para alguien más y no la mía? Eso, hace disrupción en nuestra mente y entorpece nuestro desarrollo financiero y la capacidad de trabajar nuestro patrimonio familiar. ¿Me vas siguiendo?
Invertir en propiedades para arrendarlas a otras personas suena confuso y debes hacerlo con alguien, con un asesor de inversiones que pueda guiarte, aclarar la oscuridad de tus dudas y convertirlas en un panorama de ensueño; solo así entenderás porqué esperar más años antes de ir por tu casa propia si hoy día puedes hacerlo.
Los beneficios que podemos obtener actualmente por las inversiones inmobiliarias gracias a las distintas herramientas financieras de las que disponemos, es un universo aparte y, solo quien sabe explotarlas, tendrá una vida diferente, pues la vida nunca se hace más sencilla, sino todo lo contrario. A medida que envejecemos, necesitaremos pagar por más cosas porque ya no podremos hacerlas siempre nosotros mismos. Sin mencionar que, cuidar de nuestra salud, también requiere dinero.

Cuando decimos: el mejor momento para invertir es ahora; no es por cliché, sino porque hoy es que estamos sanos, calificamos y tenemos el escenario correcto para hacerlo. Ya el día de mañana es solo una promesa, la costumbre de amanecer; es todo.
Hay varios caminos para que puedas trabajar la riqueza para cuando toque tomar ganancias, solo debes tener el compromiso de hacer patrimonio, así como lo haces con el gimnasio y otras cosas, por ejemplo. Pierde el amor por lo material, lo tangible y entiende que, muchas veces y en muchos escenarios, lo intangible, tiene más valor. Ten presente, además que, el precio es diferente al valor; reflexiona.
Presión social sobre la inversión
La inversión inmobiliaria siempre es la oveja negra de las conversaciones porque es sensible a cualquier emoción u opinión, incluso, de alguien que no ha invertido. Un amigo o un familiar que no ha invertido o no tiene propiedades, pero escuchó que algo no cuadra, que no es rentable, que es puro perder el dinero y que es mejor hacer otras cosas. Solo al escuchar una frase de esas, puedes tener la excusa perfecta para echarte atrás con la decisión.

Se entiende, porque realmente, da miedo. Da miedo lanzarse al agua, decir que «sí» y tomar ese préstamo tan grande. En muchos casos, dinero que nunca hemos visto en nuestra vida. No es fácil entender algo a lo que no estás acostumbrado y más si eres pionero en tomar esas decisiones. No tienes amigos cercanos que invierten, familiares o una pareja inversionistas. ¿A quién le preguntas cuándo estás solo en esto?
El mejor amigo en estos casos es el conocimiento; nada es mejor que eso. Digiere toda la información necesaria para estructurar tu modelo de negocios de forma profesional, entiende a profundidad lo que implica esta inversión y lo que esperas de ella, pero pisando la realidad; no la expectativa.
El mejor momento para invertir es ahora, no es cliché. Sin embargo, debes hacer la inversion con conocimiento y fundamentos comerciales sólidos, no solo desde la emoción aunque sea la que gana normalmente. Pensando bien en el modelo de negocio, que la comuna y ubicación hagan match con la idea y el público.
Último consejo: no esperes a tener una cantidad de dinero ahorrado específicamente, invierte con lo que tengas y elige el pago en cuotas. Mientras pagas, cosechas plusvalía en paralelo.

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